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Salsa Al Parque XVI (2025)

SALSA AL PARQUE

Edición No. 26

SALSA AL PARQUE 2025: BOGOTÁ RATIFICÓ SU ESTATUS COMO CAPITAL SALSERA DE LATINOAMÉRICA

Salsa Al Parque 2025

Más de 88 mil asistentes vivieron dos jornadas históricas en el Parque Simón Bolívar

Por Diego Romero

El Parque Metropolitano Simón Bolívar de Bogotá vibró nuevamente con el pulso caribeño durante el pasado 4 y 5 de octubre, cuando la edición número 26 del Festival Salsa al Parque congregó a 88 mil asistentes en una celebración que reafirmó a la capital colombiana como epicentro salsero del continente. Bajo el concepto “Bogotá, capital salsera”, el evento organizado por el Instituto Distrital de las Artes (Idartes) desplegó un cartel de lujo que combinó leyendas internacionales, exponentes nacionales consolidados y el talento emergente bogotano.

NÓMINA ARTÍSTICA: UN VIAJE INTERGENERACIONAL POR LA SALSA

La programación musical del festival presentó 18 agrupaciones que representaron la diversidad estilística del género: siete internacionales, siete nacionales y cuatro distritales ganadoras de la Beca Salsa al Parque 2025.

Las leyendas internacionales que marcaron la pauta

La Sonora Ponceña de Puerto Rico encabezó el cartel internacional como una de las instituciones más emblemáticas de la salsa mundial. Fundada en 1954 y dirigida históricamente por Papo Lucca, la orquesta desplegó su característico sonido distinguido por la riqueza de arreglos, la fuerza de las trompetas y el virtuosismo pianístico que la han convertido en patrimonio vivo del género tras más de 40 producciones discográficas.

La Sonora Ponceña

Desde Cuba llegaron dos propuestas contrastantes: Estrellas de Buena Vista y Más, ensamble que retoma la tradición del mítico Buena Vista Social Club proyectándola hacia nuevas generaciones, y Manolito Simonet y su Trabuco, exponentes de la timba contemporánea que desplegaron un sonido demoledor que puso a bailar a todo el Simón Bolívar durante la noche del sábado.

El boricua Frankie Vázquez, conocido como “El Sonero del Barrio”, interpretó los éxitos cultivados durante sus más de 35 años de trayectoria con agrupaciones legendarias como Conjunto Libre, Jimmy Bosch, La Sonora Matancera y Los Hermanos Lebrón.

Frankie Vázquez “El Sonero del Barrio”

Venezuela estuvo representada por dos figuras contrastantes: Luis Felipe González, con su salsa romántica y melódica forjada durante más de 50 años de carrera, quien destacó en entrevista previa al festival la capacidad de Bogotá para acoger diversas tendencias salseras; y Porfi Baloa junto a Los Adolescentes, referentes de la salsa juvenil que mantienen vigente el legado venezolano en el género.

Luis Felipe González
Mickey Taveras

Desde República Dominicana, Mickey Taveras aportó su propuesta dentro de la rica tradición caribeña, mientras que el Grupo Galé representó la salsa colombiana de exportación con sus éxitos que han trascendido fronteras.

El talento nacional que hizo vibrar al público

La noche del sábado tuvo su punto álgido con Yuri Buenaventura, quien cerró la jornada inaugural trayendo consigo la historia de un colombiano que conquistó París. Sus canciones, cargadas de lirismo y resistencia, fusionan los ritmos del Pacífico con la tradición caribeña, consolidándolo como una de las voces más potentes y universales de la salsa colombiana. Miles de asistentes lo ovacionaron como uno de los grandes embajadores del género en el mundo.

La Suprema Corte, orquesta fundada por Andrés Viáfara —quien hizo parte del Grupo Niche— impuso la tradición con sus éxitos de los años noventa que fueron coreados por un público agradecido de ese reencuentro con la salsa pesada de antaño.

El regreso triunfal de Gustavo García, El Pantera, maestro del trombón, repasó su trayectoria junto a la nueva generación de músicos que lo acompañan en un show que fue descrito como una clase magistral de historia y presente.

Desde Armenia, Sonido 70 trajo la esencia de los años dorados de la salsa. Con trombones encendidos y letras de profundo sabor, realizaron un viaje nostálgico por el son montuno y el guaguancó, demostrando que la vieja guardia aún tiene mucho que enseñar. Paulo Díaz, timbalero de la agrupación, explicó su misión: “Hacemos salsa de los 70 para que esto nunca muera. Durante estos 14 años nuestro aporte ha sido defender ese legado de la salsa clásica”.

El talento distrital encontró su vitrina

Las cuatro agrupaciones ganadoras de la Beca Salsa al Parque 2025 tuvieron su momento de gloria en el escenario principal: Bellacoson abrió la jornada inaugural con ímpetu joven, sin temor a experimentar con la tradición; Alejandro Rincón y La Saloma, Luna Llena Salsa Band y la Orquesta Candombe completaron la representación del talento bogotano, demostrando la vitalidad de los procesos musicales locales y la visibilidad que el festival otorga a nuevas generaciones de intérpretes.

También se presentaron Marea Brava y otras propuestas que representan las nuevas generaciones del género en Colombia.

LA ZONA DE EXPERIENCIAS: MÁS ALLÁ DEL ESCENARIO PRINCIPAL

El festival consolidó su Zona de Experiencias, creada en 2024, como un espacio fundamental que amplió la vivencia del público más allá de las presentaciones musicales.

El Encuentro de Melómanos y Coleccionistas

El acto central de esta zona fue el Encuentro de Melómanos y Coleccionistas, que reunió a diez coleccionistas capitalinos acompañados por invitados de Cali y Barranquilla, dos ciudades clave en la historia salsera colombiana. DJs y selectores recorrieron 70 años de historia del género con vinilos originales, incluyendo lanzamientos en formato físico de maestros de la salsa colombiana y sellos cubanos de gran prestigio.

El domingo estuvo dedicado a las mujeres, con un “mano a mano” entre DJ La Titicó y Carmen Mandinga, La Princesa de la Salsa y Miss Timba. Carolina Carvajal, Diego Rodríguez, Dirty Salsa, Juan Carlos Berrío y Jonathan Leal compartieron su pasión y conocimiento en la franja de melómanos.

Una programación especial incluyó enfrentamientos entre bares emblemáticos de Bogotá: Bulevar Salsa Bar vs Galería Café Libro, Mulenze vs La 10, Canelo Salsa Bar vs Síguelo Salsa Bar, y Sandunguera vs Rumbón Melón. Los coleccionistas Wilson Bernal, Wilson Córdoba, Sandra Córdoba, Quike Sánchez y César Villamarín aportaron sus memorias sonoras a la jornada.

Danza: 12 parejas y seis compañías en escena

La danza fue una de las grandes protagonistas del festival. Durante los dos días, 12 parejas de baile acompañaron a las orquestas en el escenario principal, sumándose a la participación de seis grupos: cuatro reconocidas escuelas con larga trayectoria en la enseñanza de la salsa en Bogotá y dos compañías dedicadas a la investigación y creación alrededor del género.

MUESTRA COMERCIAL Y ESPACIOS COMPLEMENTARIOS

Gastronomía con identidad

La zona gastronómica, a cargo de la Línea de Sostenibilidad del Ecosistema Artístico, ofreció una plataforma de comida variada, autóctona y de autor. Los asistentes disfrutaron de parrilladas, opciones vegetarianas y veganas con precios accesibles, consolidándose como un espacio distintivo que mejoró la experiencia del público.

Zona gastronómica

Literatura y salsa en diálogo

A través del programa Libro al Viento, el festival integró actividades de mediación literaria que conectaron la salsa con la lectura. La carpa de experiencias acogió dinámicas como:

Dígalo con salsa – diccionario: 200 ejemplares intervenidos con palabras del universo salsero como paila, camará, bilongo, quimbara y juma, donde los asistentes aportaron sus propias definiciones.

Tarot salsero: Lecturas interpretativas a partir de arquetipos narrativos que reconocen personajes, voces y lugares de la historia salsera.

Salsa-stop: Juego de palabras alusivas al género.

Cita a ciegas: Libros envueltos con pistas inspiradas en fragmentos de canciones, incluyendo títulos como “El arte de conversar”, “Fábulas de Tamalameque” y “Novela de ajedrez”.

Artistas del espacio público

El talento callejero de Bogotá también tuvo su lugar, con artistas que enriquecen la vida cultural desde la carrera Séptima y otros escenarios urbanos.

EcoFestival: Compromiso ambiental

Bajo la estrategia EcoFestivales liderada por Idartes con el apoyo del British Council y la Alianza Francesa, el evento integró acciones ambientales como puntos limpios para separación de residuos, presencia de un EcoCrew de promotores ambientales y actividades pedagógicas. Con el lema “Donde la salsa suena, la tierra también respira”, el festival promovió prácticas sostenibles.

IMPRESIONES DE LOS ASISTENTES: UNA FIESTA CIUDADANA

Si algo definió a Salsa al Parque 2025 fue el público. Parejas, grupos de amigos y melómanos solitarios convivieron en un ambiente festivo y pacífico. Hubo espacio para el romance, el recuerdo y la celebración colectiva. Nadie se quedó quieto; cada canción fue motivo para cantar, levantar banderas, improvisar pasos y sentirse parte de una comunidad que se reconoce en la salsa como lenguaje de identidad.

María Claudia Parias, directora general de Idartes, expresó: “Estamos muy felices y complacidos de lograr metas de nuestro Plan de Desarrollo ‘Bogotá Camina Segura’, alrededor del tema del bienestar de la ciudad, de reunirnos, personas de todas las generaciones, de todas las estéticas y de todos los gustos alrededor de la salsa, en un espacio público y gratuito”.

Rodrigo Duarte, curador del festival, señaló: “En 2025, Salsa al Parque ratifica el lugar de Bogotá como una ciudad salsera que mira hacia adentro y reconoce que la salsa es un baluarte de toda la ciudadanía, sin fronteras ni divisiones”.

BALANCE FINAL: LEGADO Y PROYECCIÓN

Con esta edición, Salsa al Parque volvió a confirmar su lugar como uno de los festivales gratuitos más importantes de América Latina. Es un legado que trasciende la música: representa la posibilidad de vivir la ciudad desde la diversidad, de encontrarse en la diferencia y de construir memoria colectiva alrededor de un género que es historia y presente.

Para los artistas, el festival es una plataforma única que los conecta con públicos masivos, abre puertas a nuevas audiencias y les permite proyectarse más allá de las fronteras. Para la ciudadanía, representa el derecho de vivir la cultura en toda su magnitud, de bailar en comunidad y de encontrarse con vecinos y desconocidos en un mismo pulso rítmico.

En cada coro, en cada descarga y en cada abrazo compartido en el parque, quedó demostrado que la salsa no es solo música: es herencia, es identidad y es futuro. Bogotá reafirmó, una vez más, que es la verdadera capital salsera de Colombia y Latinoamérica.